La eterna primavera

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Tikal, octubre 2016. C. Castañeda.

Para los antiguos mayas, el mundo, el cielo y el misterioso inframundo, llamado Xibalbá, constituían una gran estructura unificada que funcionaba según las leyes de la astrología, el tiempo cíclico y el culto a los antepasados.

La imponente ceiba es el árbol sagrado de los mayas y simboliza el mundo-árbol que unió los cielos (representados por las ramas y las hojas), la tierra (tronco) y los nueve niveles del Xibalbá (raíces). El mundo-árbol tenía forma de una especie de cruz, de modo que cuando adorasen, este simbolismo se combinó fácilmente con sus creencias.

Cada punto cardinal tenía un color y un particular significado religioso. Todo en el mundo maya se veía en relación con los cuatro puntos cardinales, en cuyo centro se alzaba el mundo-árbol […]

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Tikal, octubre 2016. C. Castañeda.

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La Blanca, octubre 2016. C. Castañeda

Las ceremonias mayas se celebraban en lugares naturales sagrados o en sus equivalentes artificiales. Montañas, cuevas, lagos, cenotes (depósitos naturales de agua), ríos y campos eran sagrados y aún lo son. Las pirámides y los templos eran vistos como montañas estilizadas. Una cueva era la boca del animal que representaba al Xibalbá, y entrar en ella era como penetrar en el espíritu del mundo secreto. Por eso algunos templos mayas tienen puertas rodeadas de enormes máscaras; al atravesar la puerta de esta “cueva” era como entrar en el Xibalbá.

Guía de Guatemala, Lonely Planet, 2013.

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El Remate, octubre 2016. C. Castañeda

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La Blanca, octubre 2016. C. Castañeda.

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Flores, octubre 2016. C. Castañeda.

A pesar de las grandes diferencias regionales, no hay nada como ser chapín. Exceptuando algunos casos desafortunados, el viajero se sorprenderá de lo serviciales, educados y apacibles que son los autóctonos. Todo el mundo tiene tiempo para pararse a charlar y explicar lo que el viajero necesita saber […] A la mayoría de los guatemaltecos les gusta conocer a otras personas sin prisas, buscando puntos en común y cosas en las que estar de acuerdo, y no hacer afirmaciones tajantes o entrar en discusiones.

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda.

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda.

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda.

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda.

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda.

Lo que se esconde tras esta cortesía es difícil de resumir. Son pocos los que manifiestan el estrés, las preocupaciones y las prisas de los países desarrollados, pero esto no significa que no estén preocupados por el dinero o el trabajo. Es un pueblo que hace mucho que sufre y no espera riquezas ni gobiernos buenos, sino aprovechar lo que la vida les depare: amistad, familia, una buena comida o una compañía agradable.

Guía de Guatemala, Lonely Planet, 2013.

…los espacios literarios son proyectos de arquitectura que sólo se dibujan en la mente…

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Antigua, octubre 2016. C. Castañeda

Tras la galopada sobre la pista, que el avión recorrió como un caballo encabritado, la ciudad, trazada a cordel, comenzó a convertirse, allá abajo, en algo semejante a una maqueta de un estudio de arquitectura. Pero esa primera impresión se deshizo cuando aparecieron, al otro lado de la ventanilla, las montañas pardas, seguras y poderosas, que parecían amenazar los frágiles y pequeños edificios de la urbe. Luego, asomaron los tres volcanes en el sudoeste: coronado uno, el del Fuego, por un delgado penacho de humo; rodeado el otro, el del Agua, por un cinturón de neblina, como si la cima flotara sobre la bruma, como si fuera el pináculo de un helado de chocolate que navegaba sobre un mar de plata; y el último, el Pacaya, inmóvil y desnudo, más pequeño que los otros, desterrado hacia el sur por sus dos vigorosos hermanos […]

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Yaxhá, octubre 2016. C. Castañeda.

Y abajo, enredándose como una hembra ardorosa a las caderas de los montes, estaba ella, la selva.

La vio por primera vez así, lamiendo la base del altiplano, con hambre de trepar hacia las llanuras altas. Pero la conciencia de Manuel no alcanzó a comprender todavía lo que aquel salto en la geografía significaba para su corazón y su conciencia.

El aroma del copal, Javier Reverte, 1988.

…yo también he sido Manuel durante unos días…

un bonus track mitómano

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