El misterio de las ciudades subterráneas

Bajo nuestros pies existe un submundo paralelo a la ciudad en la que vivimos, una suerte de homóloga que, en muchos casos, ignoramos su existencia. Durante siglos se han construido ciudades subterráneas secretas bajo diversas condiciones, pero siempre teniendo como punto en común el carácter de refugio, bien sea frente a una agresión bélica o frente a las inclemencias climáticas.

La ciudad subterránea de Derinkuyu en la región de Capadocia, Turquía.

El interés que despiertan estas arquitecturas subterráneas por su configuración enigmática, ha llevado a diversos operadores turísticos a explotar este filón, organizando recorridos bajo tierra, ofreciendo la oportunidad de recrear las condiciones en las que vivían sus habitantes y conocer la historia de las ciudades desde otro punto de vista.

Pero no todas las construcciones subterráneas tienen paso franco. En Madrid existen diversos túneles en el subsuelo del barrio de los Austrias que conectan diversos edificios de importancia con el Palacio Real; lamentablemente muchos de ellos están cegados por razones obvias. Incluso existe una parada de metro fantasma bajo la actual plaza de Chamberí, así como corredores que conectaban la antigua Fábrica de porcelanas con Atocha.

La estación de metro abandonada de Chamberí

En Toledo se pueden visitar las Cuevas de Hércules, bóvedas subterráneas de la época romana que, se cree, sirvió como abastecimiento hidráulico. Está construcción, que se encuentra en la calle de San Ginés, en el solar que ocupó la iglesia del mismo nombre, es objeto de muchas leyendas, como suele ocurrir en este tipo de arquitecturas subterráneas y, actualmente, se puede visitar durante ciertos días del año.

Pero, sin ir más lejos, en Gijón existe una intrincada red de túneles bajo la Laboral, cuya existencia desconocen muchos de los ciudadanos. Son diversas las teorías que existen sobre la función de los mismos. Debido al carácter autónomo con el que se diseñó la ciudad, unos creen que posiblemente servían de comunicación subterránea de las diversas dependencias que componen el conjunto edilicio. Otros especulan con la posibilidad de que se creasen a modo de búnker frente a un posible ataque, dada la época bélica que vivía Europa en el momento que se diseñó el proyecto, llegando a aventurar que algunos de los túneles llegan hasta la propia ciudad de Gijón o la playa de la Ñora. Muchas de éstas teorías no se pueden demostrar dado el mal estado en el que se encuentran los corredores, siendo en algunos totalmente inviable una incursión de cualquier tipo. Lo que sí es cierto, es que existen algunos de ellos que, aún estando cegados, se sabe que se adentran en el subsuelo varios kilómetros, sin llegar a conocer muy bien su meta final. Se sabe que alguna de las entradas son el cementerio de Somió, el Convento de las Clarisas que actualmente ocupa la sede de la RTPA, el Centro de Arte, y algunos despachos de la Universidad Laboral. Actualmente, algunos de estos túneles han sido utilizados por el colectivo artístico Sima, donde han realizado la instalación Topo.

Uno de los túneles que existen bajo la Laboral de Gijón. Vía Colectivo Sima.

Podeis leer el artículo que he escrito sobre el tema aquí.

También os dejo unos cuantos links de vídeos de las ciudades de las que hablo en el artículo:

Derinkuyu

Catacumbas Roma

DiXiaCheng

Búnkers Berlín

Réso

 

“Nina’s dream”

 

 

 

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